Soy Mujer, Soy Negra, Soy Latina

Texto publicado originalmente en Menina Congo. Año 2017

Esto va dedicado a todas las mujeres Afro-latinas. A todas esas mujeres que hemos sido sexualizadas injustamente, sin motivo. A todos aquellas a quienes alguna vez les dijeron: es mi primera vez con una mujer negra, eres muy bonita para ser negra. 

A todas que alguna vez las intentaron minimizar por sus rasgos físicos, por ser demasiado femeninas, demasiado mujer.

A los hombres que nos gritan piropos incómodos por la calles. A los hombres que piensan que nos vestimos para ellos y piensan que tienen derecho de apropiarse de nuestro cuerpo. A los hombres nobles, para que se unan a nuestra lucha y a nuestro dolor. Que se unan a difundir entre sus amigos, el daño que nos hacen cuando se sobrelimitan.

Esto va dedicado a todas ustedes, que aún cuando se vean fuertes externamente quizás, por dentro necesitan que alguien las escuche.

Soy mujer,  soy negra, soy latina.

Mis ojos grandes, 

mis labios carnosos,

mis curvas que arden, 

mis cabellos danzantes 

y mis piernas, envidiables.



Soy una belleza completa. 

Así me dijo mi madre de niña: 

«Nunca permitas que te confundan,

siempre intentarán decir o hacerte sentir lo contrario».
Soy una belleza completa,

Eso no significa que deba ser su fantasía.



En las calles, no puedo estar segura. 

Mi piel es exótica, 

Mi cabello interesante,

Mi trasero, excitante. 

O soy muñeca por ser pequeña, 

o soy bombón por ser coqueta. 

Soy reina de belleza cuando soy alta, 

soy puta cuando mi cuerpo no quiero entregar.



Mi tamaño no es de su incumbencia, 

mi coquetería es mi vanidad.

Mi cuerpo es mi orgullo. 

Es mío, no suyo.



Bombón de chocolate,

Diosa Melanina,

Belleza de Ébano.

Cualquiera que sea su jugada, 

no soy una categoría de pornografía.



¿Cuántas veces tengo que soportar, 

escucharlos creer que son dueños de mi integridad?

Intentaron juzgar mi dulzura, 

intentaron juzgarme por ser mujer, 

por ser negra, por ser latina. 

Se creyeron dueños de mi cuerpo, 

pensando que me vestía para ellos. 

Se creyeron dueños de mi feminidad, 

cuando al sus piropos llego a sonreír o suspirar.

Se creyeron dueños de mis pensamientos

cuando inteligencia me permitieron demostrar.



Me hicieron creer que era una cualquiera. 

Me hicieron creer que no era presentable.

Me hicieron creer que mi moralidad

y mi dignidad, no eran suficientes. 

Me hicieron recordar que soy la minoría más grande:

El sexo débil,  la raza esclavizada

y la cultura mayormente sexualizada.



Tengo sentimientos. 

Puedo ser dulce como la miel, 

puedo enojarme como una bestia.

Sí, así me ven,

como una bestia cuando en mi rostro

denotan rechazo y me estereotipan 

como la clásica negra enojada.



Sí, también sé enojarme.

Así como ustedes se enojaron

cuando en gritos dije ¡NO!

y ustedes dijeron ¡SÍ! 

No se dejen llevar por apariencias. 

¿O acaso olvidaron mi proveniencia?



En el presente, me minimizan. 

En sus fantasías me idolatran. 

En  realidad, quisieran que yo fuera su compañía.



Mi madre también me advirtió de ustedes, 

No siempre serían caballeros. 

No siempre serían amables. 

«Ten cuidado con el corazón, 

muchos jugarán a la seducción».

No importa cuantos azotes, 

cuántos acosos, cuántos abusos. 

No importa cuantas veces jueguen conmigo. 

 

Yo soy de una raza fuerte, 

del sexo independiente, 

de la cultura alegre. 

Mi orgullo no me lo pueden quitar,

mi esencia no me la pueden robar. 

No me arrepiento de lo que soy. 

No me arrepiento de mi identidad. 

Dios me hizo así: Me hizo mujer,

me hizo negra, me hizo latina.


 

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Sobre la autora

Soy Ninna Ottey. Consultora y comunicadora experta en Comunicación de Moda y Marketing Digital.

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